A finales del siglo XX, el caos de la guerra fue sucedido por una época de calma y mejora. Durante estos cambios, se dió una gran importancia a la política y gobierno, desatendiendo a los niños.
Esta es la historia de Daniel, un niño de diez años, alto y enérgico, con unos grandes ojos verdes y una corta cabellera castaña. Aunque siempre sonreía, tenía grandes disputas internas que a menudo lo llevaban al llanto o le causaban dolor de cabeza. Su padre, murió hace poco y su madre quién quería alejar al niño de la situación, lo mandó en un tren destino a Burgos para que viva con sus abuelos. Sin embargo, Daniel se negó a aceptarlo, bajándose dos paradas antes de llegar. Tras caminar durante un día entero, llegó a un pequeño pueblo alejado de otros y a la vez bien comunicado.
Allí, Daniel encontró refugio en una mansión que había sido abandonada debido a su pésima condición actual. Allí, Daniel tuvo tiempo de meditar, concluyendo en que lo último que quería era ir a vivir a un orfanato o con sus abuelos. Pero, se presencia no había sido inadvertida, y aunque al principio no le dieron importancia, el alcalde aviso a las autoridades que quizás había encontrado al niño fugado.
De esto, se enteró Daniel gracias a que se había hecho amigo de un niño del pueblo llamado Ismael. este le contaba los rumores que escuchaba de los mayores fueran ciertos o no. Así Daniel pudo prepararse y escapar antes que llegaran a buscarle.
Al amanecer del día siguiente, Daniel partió en dirección al bosque. Sin embargo, tras unas cuantas horas andando, el cansancio y falta de sueño lo vencieron. Desmayado, fue encontrado por un leñador,quien al escuchar su historia, decidió adoptarlo.
Al final, la policía cesó la búsqueda del niño, contando a sus abuelos que lo más probable era que hubiera muerto. ESta era la sociedad del momento, prefería sumar una muerte a continuar buscando.
Lengua, Literatura y David 4º ESO
lunes, 10 de diciembre de 2018
domingo, 9 de diciembre de 2018
El caminante sobre el mar de nubes.
En la imagen podemos observar, lo que intenta parecerse a un hombre ''pelirrojo'' de espaldas. Se apoya sobre un bastón mientras se inclina en una roca haciéndolo ver más alto.
El hombre se encuentra en un acantilado rocoso a gran altura, rodeado por nubes y desconociendo si estamos dentro de una. Al fondo podemos observar más estructuras rocosas sobresaliendo de entre las nubes. También distinguimos una corta y baja llanura de montañas.
El autor de la obra ha logrado crear la sensación en la que el paisaje converge hacia el hombre. También juega con la luz utilizando tanto colores oscuros al pie de la imagen, como colores claros, (blanco, amarillo, celeste...), en el resto del cuadro. El título encaja muy bien con lo que representa.
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